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lunes, 20 de julio de 2009

Dejando huella


Un día como hoy, hace la friolera de 40 años, Neil Armstrong ponía su pie sobre la Luna, nuestro único, y, hasta ese momento, inaccesible satélite.

En un momento en el que la Guerra Fría enfrentaba a los Estados Unidos con la Unión Soviética en hacerse con el título de país más poderoso del mundo, el primero de estos países lanzó un órdago que ninguno de los dos estaba consiguiendo echar, aunque soñaran con ello. Así pues, Estados Unidos consolidó, con su llegada del hombre a la Luna, su primer puesto en el ránking de los superpoderosos, puesto que ya había conseguido 24 años atrás con una acción mucho más triste y desoladora: el lanzamiento de las dos primeras y últimas bombas atómicas de la historia sobre las dos ciudades japonesas de Hirosima y Nagasaki.

Según palabras del propio Armstrong, ese "pequeño paso para el hombre pero gran salto para la humanidad" fue el final de una frenética carrera contrarreloj en la que trabajaron sin pausa ambas naciones.

Mirando hoy atrás, no se puede decir más que fue una locura. Las posibilidades de éxito de la misión eran escasas, como demostró menos de un año después la misión del Apolo 13, la cual hubo de abortar el alunizaje ante el riesgo de muerte de sus tripulantes.

La propia misión del Apolo 11 no estuvo exenta de problemas, fallos y riesgo para la integridad de los astronautas, pero el riesgo valió la pena, se alcanzó la meta y con vuelta a casa incluida.

No sé si ya entonces (yo aún no había nacido) todo el mundo creyó como cierta la llegada a la Luna, pero desde hace muchos años he escuchado la conspiratoria teoría de que aquello no fue más que un elaborado y costoso montaje. Incluso se comenta que el artífice último de dicho montaje fue el director de cine Stanley Kubrick.

Yo, sinceramente, no lo creo. Y no es por las imágenes, los vídeos, o los datos, sino porque tengo fe en el género humano, en el progreso y en el afán de superación que nos ha llevado a cosas tan grandes en la Historia.

No olvidemos que llegaron seis misiones a la Luna, lo cual no sería necesario en caso de ser un simple montaje para demostrar la supremacía política, técnica y económica de Estados Unidos. Si bien es cierto que desde el año 1972 no se ha intentado volver, y que esto no obedece sino a intereses políticos. Hasta ahora no ha vuelto a ser rentable como lo fue hace 40 años. Pero hace unos años que la NASA está preparando la nueva llegada a la Luna, y ahora sí que obedece a intereses puramente científicos. Se está planteando la implantación de una base, el primer emplazamiento humano fuera de la Tierra. Esto sí que obedece al afán de superación de la raza humana, al espíritu de llegar más allá, de conocer más, de progresar un paso adelante en nuestra Historia.

A esta, como a otras iniciativas científicas que obedecen a estas aspiraciones, las aplaudo, pues pueden significar el avance de la Humanidad hacia lo desconocido, hacia lo que se oculta más allá de nuestras limitadas fronteras.




viernes, 7 de noviembre de 2008

Hawking de ciencia, Ratzinger de fe

Desde el sábado pasado, y hasta este martes, ha tenido lugar en el Vaticano un congreso sobre las relaciones entre la ciencia y la religión. En este congreso se ha dado el encuentro entre relevantes personajes del mundo de la ciencia y relevantes personajes del mundo de la fe.

En encuentro que más disparos ha provocado en las cámaras de aviesos periodistas ha sido el que se ha dado entre el físico Stephen Hawking y el Papa Benedicto XVI.



En este encuentro, el Papa ha afirmado que "No existe ninguna oposición entre la comprensión de la fe respecto a la creación y la evidencia de las ciencias empíricas". He de decir que no puedo estar más de acuerdo con Benedicto (y esto puede ser noticia). Desde el nacimiento de este blog he afirmado este principio. Creo, sinceramente, que no puede separarse la fe de la ciencia, y la ciencia de la fe. La ciencia y la fe son una suerte de ying y yang que, por opuestos, son indisolubles, y uno no puede existir sin la existencia del otro.

Las declaraciones de Hawking han sido ligeramente diferentes, ya que ha afirmado que "el Universo no tiene un inicio concreto, por lo que no se puede hablar de creación". Bien, por mucho que admire al señor Hawking, creo que en determinadas cuestiones no hay que ser tan categórico, y más cuando no existen pruebas tangibles de ello. Al final, ese tipo de afirmaciones no son más que una profesión de fe en toda regla.

Creo que en el mundo de la ciencia, al igual que en el mundo de la fe, hay que morderse de vez en cuando un poco los labios, pues las afirmaciones categóricas son terreno inestable, en el que corremos el riesgo de perder pie en el momento más inesperado. A lo largo de la historia, la Iglesia ha demostrado estar muy equivocada en determinadas cuestiones que en su momento afirmaban categóricamente. En la historia de la ciencia ha sucedido lo mismo.

Creo que en general deberíamos ser más moderados, y cautelosos a la hora de afirmar sin género de duda determinadas cuestiones. Es cierto que es difícil ser menos categóricos, y más en el caso de la Iglesia, pues robustos pilares deberían caer, pero hay que aprender de los errores, y en todo caso no imponer nuestra teoría como la verdad absoluta, y abrirnos a las posibilidades que se nos presentan en la existencia.

Así pues, espero que este congreso sirva para encontrar puntos de encuentro, y no de desencuentro entre el mundo de la ciencia y el mundo de la fe, y que de una vez por todas se comience a caminar de la mano, y en paralelo, y no cada uno en una dirección opuesta.

jueves, 23 de octubre de 2008

"Dios probablemente no existe"

Es el eslogan de la campaña que ha lanzado el famoso biólogo darwinista Richard Dawkins. "Dios probablemente no existe, deje de preocuparse y disfrute de su vida". La campaña pretende colocar este eslogan en una serie de autobuses urbanos en el londinense distrito de Westminster. Según palabras del biólogo, "la religión está acostumbrada a que todo le salga gratis, incluyendo el derecho a lavar el cerebro de los niños. Esta campaña colocará eslóganes alternativos en los autobuses y hará pensar a la gente".


El científico pretendía recuadar unos 7000 euros de donativos para su campaña, y hasta hoy ha conseguido la friolera de 35000 euros, en donativos de particulares y empresas.

Yo pienso: ¿la gente no tiene otra cosa que hacer?. 35000 euros es el doble o el triple de lo que puede ganar cualquier familia española de clase media al año... Si este dinero le llega a una familia de un país en vías de desarrollo, puede suponer diez o más años de riqueza como jamás podrían imaginar. Y se va a dedicar a poner carteles pro-ateismo en autobuses. ¿Y qué se consigue con esto? ¿Cuál es la pretensión de este hombre y sus seguidores?

El problema de muchos ateos es que piensan que son los más abiertos de mente, porque cierran su mente a la posibilidad de la existencia de algo que está por encima de su torpe entendimiento. Parece mentira que un supuesto gran pensador se enfangue en la más obtusa de las afirmaciones: la de aquél que toma como verdad categórica una suposición.

Yo, como científico, pienso que la ciencia es la mayor de las oportunidades para descubrir aquello que está oculto, esperando a que lo iluminemos con el entendimiento. Para ser un verdadero científico, hay que tener la mente abierta a cualquier posibilidad. Si nos cerramos con afirmaciones absolutas, caemos en la mayor de las censuras inquisitoriales de la mente humana.

Además, como cristiano, sé que los creyentes no vivimos en la preocupación, el agobio, la penitencia y el cilicio. El ser cristiano es una manera como otra cualquiera de buscar la felicidad. Además, esa felicidad radica en la felicidad de los demás, que fue lo que realmente Cristo enseñó al mundo. "Sólo os pido que os améis", eso es lo que dijo.

Es fácil afirmar que los demás lavan el cerebro de los niños, hablando desde el desconocimiento de la cuadratura mental. Mayores y más preocupantes lavados hacen a los niños a los que forjan desde la infancia al terrorismo, la confrontación y la guerra.

Señor Dawkins, ha perdido usted toda la admiración que podría tener por mi parte, demostrando su ignorancia, su brevedad de miras, su integrismo ateísta y su flojera de argumentos. Es una vergüenza para la comunidad científica que un "prestigioso" miembro de la misma demuestre tal desconocimiento del mundo que le rodea. Sea usted feliz y deje ser felices a los demás, y dedique su dinero para fines más nobles.

En fin, lamento haber resultado agresivo, no es mi estilo, pero la falta de respeto por los demás es uno de los grandes males de la humanidad.

lunes, 13 de octubre de 2008

Fringe, o la ciencia de lo imposible

Este año ha arrancado con una nueva serie para los amantes de lo desconocido, de la ciencia pseudoparanormal, y para, dicho sea de paso, los amantes de ese nuevo genio de las artes escénicas que es el señor J.J. Abrams.

Se trata de Fringe, una serie en la que una agente del FBI, ayudada por un equipo bastante poco ortodoxo compuesto por un científico recién salido de un hospital psiquiátrico y su hijo, investiga diferentes casos en los que la ciencia se sale de lo normal, siguiendo un Patrón común.



En principio la serie aparenta ser un nuevo Expediente X, con ciertos toques de Alias. Aunque, con el avance de sus episodios, descubrimos que hay mucho más, y que esta nueva serie nos depara algo fresco y totalmente novedoso.

En el primer episodio se plantea una situación que me ha dado que pensar: la posibilidad de hablar con una persona que ya está muerta.

Se afirma que mientras no haya pasado un tiempo desde la muerte (ahora mismo no recuerdo cuánto), es posible seguir hablando con el fallecido mediante una conexión neuronal en un fluido matricial.

Esto nos hace pensar en dos posibilidades: Uno, el muerto no está realmente muerto hasta pasado un tiempo de la parada cardiaca y dos, aunque el cuerpo haya muerto, la persona sigue presente, y de algún modo permanece durante un tiempo unida al cadáver hasta que lo abandona definitivamente.


Personalmente, me gusta más y creo más en la segunda. La persona es una entidad completa, en la que el cuerpo solo es una parte, pero hay otra que permanece, y es la que hace que el ser humano sea algo más que un pedazo de carne que nace, vive, se reproduce y muere. Cuando a una persona se le amputa un miembro, sigue siendo la misma persona. Si se le amputa otro y otro, sigue siendo la misma persona. Así pues, ¿dónde reside la persona? Lo más probable es que en el sistema nervioso central, médicamente hablando, pero exactamente, ¿en el cerebro?¿en el cerebelo?¿en la médula espinal? No está muy claro, por lo que algunos pensamos y creemos firmemente que existe algo que nos hace ser lo que somos, y que ese algo permanece nos quiten los trozos de carne que nos quiten, o desaparezca el cuerpo entero en la muerte.

Por último, aunque ya lo he dejado entrever, solo me queda decir que recomiendo Fringe, puede que me dé juego en esto de los pensamientos, gracias a que recorre el finísimo filo que existe entre lo científico y lo denominado paranormal, y eso siempre puede ser motivo de reflexión.

jueves, 9 de octubre de 2008

¡Estamos aquí!

La red social Bebo está llevando a cabo una iniciativa en la que sus participantes han podido enviar fotos, textos o todo tipo de archivos que estimen interesantes. Los 500 mensajes que han considerado más interesantes han sido traducidos a lenguaje binario y enviados a un telescopio-radar de la Agencia Espacial de Ucrania, ubicado en Evpatoria.

El objetivo final es enviar estos mensajes al espacio, concretamente a un exoplaneta distante 20 años luz de la Tierra, el cual, según parece, tiene unas características similares a nuestro planeta, por lo que cabría la posibilidad de que albergase vida.

Los mensajes han empezado a enviarse este viernes, por lo que aproximadamente llegarán a su destino en octubre de 2028.

Lo cierto es que el objetivo no está muy claro. Podría tratarse simplemente de una manera divertida de hacerse publicidad, podría ser un intento más de hallar vida en otros planetas, o podría tratarse de un farol interestelar. Y es que al ser humano, ante todo, le gusta echarse faroles de vez en cuando. Desde el mítico aumento de talla del pez pescado en cada ocasión que sea recordado, pasando por las batallitas de la mili, las conquistas de galanes acomplejados, el número de cervezas consumido en una sola noche y las heroicas y acrobáticas hazañas sexuales de los grandes Machos Ibéricos de este mundo, los faroles están en la misma esencia del ser humano. Quizás los ejemplos sean demasiado ibéricos, pero creo que puede ser extensible a toda la superficie de este nuestro planeta.

Con los avances científicos y astronómicos, el ser humano en su afán por tirarse faroles cada vez más grandes y cada vez más extensivos, ha decidido que su grupo de amigos, su vecindario, su barrio o incluso la Tierra son demasiado pequeños. Por eso han llegado la infinidad de iniciativas que pretenden decir a alguien: "¡Eh! que estamos aquí... ¿pasa algo?". Y es que el Hombre Sapiens piensa que es un acierto proclamar a los cuatro vientos (o a las cuatro galaxias) que somos tan inteligentes (o tan tontos) como para salir de nuestro escondite y darnos a conocer. Es más, en estos mensajes tendemos a enseñar cómo es el ser humano, sus hábitos, sus secretos más intimos y anatómicos, sus puntos débiles.

Y la pregunta es: ¿y si alguien lo recibe? ¿y si hay depredadores espaciales? Cualquier presa en la naturaleza tiende a mimetizarse hasta que pase el peligro. Bien, el ser humano no sólo no se esconde, sino que se pone luces de neón cual club de carretera para anunciarse. Así somos, ¡qué se le va a hacer!

Esperemos que nuestros vecinos, que ya saben todo sobre nosotros, sean amistosos. Y si no, dentro de unos cuarenta años, nos tocará correr como gacelas. Lo malo es que la Tierra pesa mucho.

jueves, 2 de octubre de 2008

Héroe de ciencia, héroe de fe

El pasado 22 de septiembre comenzó a emitirse en Estados Unidos la tercera temporada de Héroes. En principio se trata de una serie de entretenimiento, en la que un conjunto de personas normales empiezan a descubrir poco a poco que tienen una serie de poderes que únicamente podían ostentar los personajes de comic.

En esta temporada se ha planteado una idea que viene como anillo al dedo para este blog. AVISO: si aún no has visto los capítulos emitidos en Estados Unidos, puede que desvele alguna cosilla de esta temporada, intentaré dar el mínimo de datos, nunca es bueno tragarse spoilers.

Por un lado tenemos al Dr. Mohinder Suresh. Mohinder sigue los pasos de su padre, el cual ha gastado su vida investigando la anomalía genética que hace que determinadas personas tengan poderes sobrehumanos. Mohinder por fin descubre el porqué del surgimiento de los poderes, cuál es la chispa que hace que nazca la anomalía que conduce al nacimiento de poderes. Es el héroe de ciencia.


Por otra parte, tras una traumática experiencia, Nathan Petrelli afirma que en su trance ha visto a Dios. Y que Dios le ha dicho que sus poderes le han sido ofrecidos por Su mano. Por último, Dios le ha dicho que sus poderes le han sido dados para un único fin: hacer el bien a la Humanidad y librarla de grandes peligros que la acechan en la sombra. Él es el héroe de fe.


Aquí tenemos la eterna lucha. Al hablar de poderes estamos hablando de la vida, de los sentimientos, de la capacidad de discernimiento del ser humano. ¿Dónde está el origen de todo esto? La ciencia intenta acercarse al porqué de todas las preguntas del ser humano y el Universo. Y, como Mohinder, encuentran explicación a las grandes preguntas: el Universo se formó en una gran explosión energética denominada Big Bang, nos sentimos atraídos por una persona porque nuestro cerebro segrega sustancias nuerotransmisoras que ocasionan cambios fisiológicos en nuestro ser, la vida se origina mediante la unión de dos gametos...

Hay miles de respuestas en la ciencia, pero éstas nos conducen a muchas más preguntas. Y la mayor pregunta es ¿por qué?. Sabemos las consecuencias, al igual que Mohinder sabe que al segregar cierta sustancia se produce la anomalía que te conduce a volar, a regenerar tus tejidos, etc, pero no sabemos el origen de todo ello. No sabemos cuál es la "chispa" que origina que se desencadenen los procesos que conducen a todo lo que conocemos y desconocemos.

Quizás sea el momento de convertirnos en Nathan, y plantearnos que quizás esa "chispa", ese bosón escondido, ese estallido de energía... sea Dios.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Dios tendrá que esperar

El pasado 10 de septiembre arrancaba el mayor experimento de la historia de la humanidad. Después de 20 años del trabajo de unas 10.000 personas y una inversión de 4.000 millones de euros comenzaba a funcionar el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, en sus siglas inglesas Large Hadron Collider).

El LHC es un gran acelerador de partículas, mediante el cual se pretenden obtener datos sobre la naturaleza y la física de las partículas, de las cuales aún no se sabe gran cosa, dentro de lo inabarcable que resulta este campo de la física.

Este desconocimiento de lo que se podría descubrir, y lo que podría suceder al trabajar con altas energías, hasta ahora nunca producidas, ha despertado la imaginación de algunos y la histeria de otros, gracias a la denuncia que presentaron dos (pseudo)científicos que afirmaban que podría sobrevenir el fin del mundo por la creación de un agujero negro (como mínimo) en mitad de Suiza.

Personalmente, tuve conocimiento del LHC gracias a la novela Ángeles y Demonios, de Dan Brown, gracias a la cual se podrían fomentar los anhelos apocalípticos de los que ven peligro en todo lo que desconocen. Desde que leí aquel libro, me suscitó gran interés el LHC, y esperaba ansioso el momento en el que se encendiera y comenzara a aportar datos nuevos sobre la propia composición del universo.

Entre las posibilidades del LHC se encuentran las investigaciones sobre antimateria, materia oscura, materia extraña, y, sobre todo, la búsqueda del Bosón de Higgs, también llamada Partícula de Dios.

De esta última partícula se ha hablado mucho en los últimos días, ya que de momento es una partícula que únicamente existe en la teoría formulada por Peter Higgs y sus colaboradores en 1964. Se presupone que esta partícula teórica desempeña un papel fundamental en el origen de la masa. De ahí su periodístico nombre de Partícula de Dios, puesto que podría explicarse cómo era el universo instantes después del Big Bang, el propio origen del universo.

Y digo yo: si se descubriera que el Bosón de Higgs ha existido y existe como el propio origen de todas las cosas, ¿por qué no llamarle simplemente Dios? En toda la historia de la Humanidad miles de millones de personas han creído que hay "algo" que creó el Universo, y que de hecho se encuentra en todas las cosas, y es la base de toda la creación, incluso el origen de la Vida. ¿Acaso los millones de no creyentes de este mundo verán el descubrimiento del origen del Universo como una prueba de la existencia de Dios?. Sinceramente, lo dudo.



En cualquier caso, el LHC sufrió el viernes pasado una avería, por lo que los experimentos quedan parados durante unos seis meses. Los apocalípticos disfrutarán de seis meses de vida extra. Los apasionados de la ciencia seguiremos mordiéndonos las uñas hasta que se encuentren resultados.

Y el bosón seguirá escondido, por lo que Dios tendrá que esperar.

Hombre de ciencia, hombre de fe

Bienvenido

Este blog surge de la inquietud por la escritura, el medio por el que nuestros pensamientos y sentimientos fluyen por los dedos hasta reflejarse en un papel, o en este caso, en una entrada "bloguera".

Este blog no será un blog temático, irá alimentándose poco a poco con experiencias, pensamientos, ideas, reflexiones, y de cualquier cosa que surja en un momento determinado. En ocasiones será profundo, en ocasiones analizaré cosas que me han pasado, noticias de actualidad, o incluso me permitiré hueco para frikismos varios; es inevitable, forma parte de mi naturaleza.

¿Por qué este título?

Por una parte es consecuencia del poso friki que hay en mí. John Locke le dice a Jack Sephard en Lost: "Tú eres un hombre de ciencia, Jack... Yo soy un hombre de fe".

Pero por otra parte, esta frase también me da qué pensar. Desde los albores de la historia el mundo se ha dividido en dos tipos de personas: los hombres de ciencia y los hombres de fe. La lucha entre científicos y creyentes ha sido de siempre cruenta. Siempre se ha pensado que los caminos de la ciencia van alejados de los caminos de la fe. Pues bien, estoy en completo desacuerdo con esta afirmación. Creo que la ciencia ha de ir necesariamente unida a la fe. Todo científico ha de ser un grandísimo creyente, mientras que la fe ha de sustentarse en la ciencia. No ha ciencia si no se tiene la mente abierta a la posibilidad de cualquier cosa. Nada es erróneo hasta que no se demuestre lo contrario.

Así pues, me considero un hombre de ciencia, a la vez que un hombre de fe. Esta dualidad me hace analizar la realidad desde dos puntos de vista, no tanto opuestos como coplementarios. intentaré en mis futuras entradas, ser lo más fiel que me sea posible a este principio, sobre todo en aquellas que permitan un análisis profundo.

Nada más de momento. Nos veremos en un futuro próximo.