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miércoles, 22 de julio de 2009

Esto está que arde

Un año más, llega el verano, y con él las noticias típicas del mismo: que si la operación salida, que si la ocupación de los hoteles, que si la televisión se convierte en (más) basura... y, sobre todo, por desgracia en este país, llega la noticia estrella: los incendios forestales.

No tengo cifras concretas, por lo que no puedo analizar si este año es peor o mejor que los anteriores, pero a mí cada hectárea quemada me duele como si fuera la última de monte en pie. Quizá sea mi titulación (aunque no profesión) de ingeniero de Montes, pero creo que de una vez por todas esto debería atajarse.

Y digo que debería porque pienso que es algo posible. Cierto es que hay accidentes, como en todos los ámbitos de la vida, pero en la mayor parte de los casos, toda esta destrucción sería evitable.

Y cuando digo evitable no digo subsanable. No voy a criticar las labores de extinción, que, al menos en algunas Comunidades Autónomas, es casi intachable. Pero sí voy a criticar el (nulo) trabajo que se hace en "temporada baja".

De todos es sabido que, por desgracia, en el monte se mueve muy poco dinero. Es por eso que no se emplean los medios necesarios para el mantenimiento del monte. La limpieza es fundamental entre las labores selvícolas a realizar. Un monte limpio es una discontinudad al avance del fuego. El desbroce, la poda y la retirada de restos son los pilares para evitar que un simple conato se convierta en un incendio de grandes magnitudes.

Y por otra parte está, por supuesto, la educación. La mayor parte de los incendios siguen siendo provocados. Por eso es labor de todos en principio educar a las generaciones futuras en el respeto a lo que nos rodea y eso implica tanto a las personas como al medio en el que vivimos. Y por otra parte es nuestra obligación el condenar y perseguir a los culpables de la infamia que supone la destrucción de tanta vida en tan poco tiempo.

Con un poco de esfuerzo por parte de todos (político, presupuestario, legal, judicial, educacional y social), se puede combatir la destrucción de la riqueza desconocida que tenemos en nuestros montes.




lunes, 12 de enero de 2009

A vueltas con los autobuses

El 23 de octubre publiqué en este blog una entrada en la que criticaba la campaña iniciada a favor del ateísmo y en contra de la religión, mediante una serie de anuncios en autobuses urbanos londinenses.

Pues bien, hoy abro el periódico (o más bien lo "clicko" con el ratón), y me encuentro con que de nuevo la noticia es actualidad. Esta vez los mensajes han llegado a España, apareciendo por lo visto en autobuses de Barcelona, y con intención de que aparezcan también en Madrid. Y no sólo es eso, sino que además, un grupo cristiano ha recaudado fondos para realizar su propia "contracampaña", lanzando mensajes en el mismo soporte publicitario en contra del ateísmo y a favor de la religión.





















En honor a la verdad y a mi intención de imparcialidad en muchos asuntos (o al menos el procurar no ser tendencioso y mucho menos radical), he de decir que tan absurda, deleznable, censurable y criticable me parece tanto una idea como la otra. La idea original (que por ser original tiene un punto más), me resultó como ya dije en su ocasión, pero ahora esta rabieta publicitaria por parte de grupos religiosos se me hace triste e igualmente lamentable.

Yo digo: señores (por decir algo), tanto de un lado como de otro, dejen a la gente en paz. Que cada uno piense, crea y viva lo que quiera, lo que sienta y con lo que se realice como persona. Dejen de invertir dinero, esfuerzo y medios en cosas tan ridículas como enviar mensajes con la clara intención de encabritar a los más ortodoxos (que también los hay del ateísmo). Procuren que la gente sea feliz, hagan el esfuerzo de hacer felices a los demás, no busquen la bronca fácil, la descalificación y la infamia.

Con el sentimiento de las personas no se juega, a mí me dolería que la gente me dijera que es ridículo amar a la mujer a la que amo, que es irrisiorio que quiera a mis amigos o que soy raro por querer a mi familia. Por tanto, creo que las autoridades competentes, que tanto se preocupan de la competencia desleal, de la publicidad discriminatoria, engañosa o subliminal y de sandeces varias, prohíban publicidad que atente contra lo más íntimo de las personas, publicidad que se hace con la clara intención de herir, publicidad que crea crispación social. Es una irresponsabilidad mantener este tipo de mensajes. Insisto, tanto de un lado como de otro.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Navidad...

Por si alguien aún no se ha dado cuenta, hoy es Nochebuena. ¿Qué significa la Nochebuena? Pues bien, para el mundo cristiano, es la noche en la que nació Jesús. Históricamente hablando, no sabemos a ciencia cierta el día en el que ese Jesús de Nazaret nació, pues no existen datos ni anotaciones de ese nacimiento. Aunque como sí podemos saber casi correctamente el día de su muerte, la cual fue un viernes de abril, el día de su nacimiento es una incógnita, lo mismo ni siquiera fue en invierno. Simplemente, se tomó esta fecha porque existía una antigua fiesta romana el 25 de diciembre en la cual se celebraba el nacimiento del Sol. Por tanto, los primeros cristianos asumieron que el día del nacimiento del Sol era el día del nacimiento de la Luz. Para los cristianos no hay mayor luz que la de Cristo. Así pues, celebramos hoy el nacimiento de Cristo.

La Navidad ciertamente ha tomado unos carices comerciales exagerados, sobre todo en la sociedad capitalista. Y es que, al menos en España, la Navidad comienza cada año con más anterioridad. No ha llegado el mes de diciembre y los centros comerciales ya están llenos de luces, dulces navideños, guirnaldas, adornos, papanoeles y demás parafernalia roja y dorada. Los anuncios de televisión nos recuerdan que ya es Navidad con dos meses de antelación, para que compremos, compremos y compremos.

Esto provoca en cierta gente un gran rechazo hacia la Navidad en sí. Yo personalmente, siempre que alguien me pone la excusa del consumismo para decir que odia la Navidad, yo le digo: "tú eres libre, y puedes hacer la Navidad que tú quieras". Y es cierto, muchas veces nos vemos arrastrados por la corriente de lo que nos dicen que tenemos que hacer. Pero la Navidad es más que todo eso. La Navidad, aparte de una celebración, es un sentimiento. Cada uno desde su creencia personal, puede vivir la Navidad de una manera especial. Y me parece realmente hermoso que, aparte de la creencia que pueda o no tener cada uno, generalmente se crea un ambiente diferente en estas fechas. Me emociona que cuando te cruzas con un vecino con el que nunca te has hablado, te desee una feliz noche, o que vayas a comprar a la tienda de la esquina y te desee que seas muy feliz en estas fechas.

Por tanto, puedo afirmar que me gusta la Navidad. Personalmente celebro el nacimiento de la persona más admirable de la Historia, pero aparte de esto, me hace realmente feliz que la gente, por unos días, piense un poquito más en los que le rodean, se prodigue en sonrisas y en buenos deseos. Por eso, ójala todo el año fuera Navidad.

A todo el que me lea... ¡feliz Navidad!

jueves, 20 de noviembre de 2008

Pornografía infantil ¡NO!


Hoy día 20 de noviembre, día internacional del niño, quiero unirme a la campaña iniciada por el periodista Nacho de la Fuente, promovida por su blog La Huella Digital, para conseguir entre todos llenar el ciberespacio con la consigna Pornografía infantil NO.

Es lamentable el horror que consiguen extender una pandilla de depravados cuya diversión consiste en la violación y destrucción de la más sagrada de las inociencias: la de los niños. Esta gente, por llamarla de alguna manera, se aprovechan en su debilidad mental y personal de la debilidad física de esas inocentes criaturas a las que llaman, en su depravada y malnacida jerga con los términos de "angels", "lolitas" o "preteens".

Esta panda de desgraciados, autodenominados "boylover", "girllover", "childlover" o "pedoboy", el único sitio en el que merecen estar es en la cárcel, en donde no puedan hacer mal alguno, en donde su desequilibrada mente y su retorcido espíritu se pudran en el fermento de maldad que generan con sus sueños, deseos y acciones.

Creo que no hay nada más que decir. Solo me queda reclamar la atención de todos aquellos que puedan leer este blog, y que, en el caso de ser administradores del suyo propio, incluir una entrada como esta, en la que se demuetre que estamos completamente en contra de estas actividades.

martes, 30 de septiembre de 2008

Donde dije digo...

Hoy, camino del trabajo, iba leyendo el periódico. Concretamente el ADN. Cuál ha sido mi sorpresa cuando leo la siguiente noticia: "Olmert pide el regreso a las fronteras israelíes de 1967". Cuando quedan pocos meses para finalizar su mandato, el primer ministro israelí dice que deberían devolver a los palestinos los terrenos tomados desde ese año por el ejército israelí, es decir, los Altos del Golán, Cisjordania y parte de Jerusalén Este.


La zona ha sido centro de conflicto desde los albores de la humanidad, sobre todo Jerusalén, la ciudad tres veces santa (o tres veces maldita, según se vea). En la historia moderna, este conflicto ha estado protagonizado por el pueblo palestino y el israelí, con clara ventaja por parte de éstos, que han ido ganando terrenos a la fuerza ante la pasividad de la comunidad internacional. Ehud Olmert ha sido implacable con los palestinos durante todo su mandato, y ahora, cuando éste finaliza se le ocurre lo que a todos se nos había ocurrido antes: "¿y por qué no intentar la paz?".

Paso unas páginas y encuentro otra noticia: "
Blair pide incentivos para reducir el CO2".

Inevitablemente recuerdo la noticia que he leido en las páginas anteriores. Y me digo a mí mismo: "¿Otro?". Y la pregunta es un resumen claro de la siguiente: "¿Por qué cuando los políticos dejan de mandar atienden a la razón, al sentir común de los ciudadanos y al plantearse políticas de paz, compromiso con el medioambiente, solidaridad o hermandad?".

Esto me provoca sentimientos contradictorios, pues por una parte (la positiva) pienso que al fin y al cabo los políticos son seres humanos como tú y como yo. Es más, parece incluso que tienen el mismo sentido del bien y el mal que cualquiera de los pobres mortales que sólo nos quejamos a pie de calle, en las tertulias de sobremesa y discusiones con un par de cañas. Por otra parte (la negativa), me hace pensar que por muy humanos que sean, por muy comprometidos que se sientan y por muy claro que tengan lo que sería mejor por el bien de la humanidad, siempre serán políticos. Y por unas razones o por otras, harán lo que en ese momento sea mejor para ellos, para su economía, para su campaña, para el amiguismo con los otros, o Dios sabe para qué fines. Pero el caso es que nunca coincidirán con los valores que algunos pensamos que deberían defender.

Y ahora que están próximas las elecciones en Estados Unidos... ¿dirá George W. Bush que hay que hacer lo posible para que haya paz en el mundo?¿que es mejor que los ciudadanos de a pie no lleven un arma por la calle?¿que Al Gore tenía razón?. Nunca se sabe, estaremos atentos en las próximas semanas.